CASTILLO DE CORULLÓN    (Corullón - León)  


Este castillo fue construido en el siglo XV por la familia Rodríguez Valcárcel como lugar de residencia, pasando posteriormente a ser ocupado por los diferentes señores de la villa: los Álvarez Osorio y los Álvarez de Toledo.

En el exterior podemos contemplar dos escudos de armas pertenecientes a los Osorio y a los Valcárcel. Presenta una elevada torre de tres pisos que se separan por dos impostas. Detrás de la torre encontramos dos baluartes con troneras y una potente reja de hierro.

El conjunto presenta, aún hoy, un aspecto de ruda fortaleza. En este lugar estuvo encerrada doña María de Toledo, hija del marques de Villafranca, por haber hecho votos para ingresar en un convento en contra de su padre. En la actualidad, el castillo es propiedad particular.




La villa de Corullón se encuentra a menos de cinco kilómetros de Villafranca del Bierzo, asentada en una ladera del monte de San Sadurnín, desperdigándose su caserío entre la cima y el valle del río Burbia. Esta localidad berciana presenta restos de población de época prehistórica en sus cercanías, concentrada en algunos castros.

Durante la Alta Edad Media esta zona se convertirá en un importante lugar de refugio para los eremitas, fundándose numerosos monasterios como los de San Juan de San Fiz, San Martín o San Saturnino, destacando el de Santa Marina de Valverde, instituido por Vermudo II en el año 991. En estas fechas Corullón y sus tierras están en manos de las fundaciones religiosas, pero a finales del siglo XIII surge una importante familia nobiliaria que pronto se hará con todos los bienes de la zona: los Rodríguez Valcárcel. <br><br>Esta familia aprovechará la crisis económica del siglo XIV para ampliar sus dominios en buena parte del Bierzo, mostrando su poder al construir el castillo de Corullón y fundar en 1444 el Convento de Recoletos Franciscanos, llamado de Cabeza de Alba.

En el siglo XVI Corullón va a cambiar de propietario. Aprovechando que la familia Rodríguez Valcárcel vive un momento de crisis, Pedro Álvarez Osorio, primer señor de Cabrera y Ribera, y sus descendientes conformarán un señorío, en el que se integrará Corullón. Desde ese momento, la población deja de ser lugar y pasa a ser villa. Posteriormente, la villa formará parte del señorío de Villafranca.

A finales del siglo XVIII la población de Corullón aumenta considerablemente, a pesar de la elevada mortalidad. Será en estos años y en los inicios de la siguiente centuria cuando se produzca el proceso de supresión de los señoríos. Algunas familias se convertirán en dueñas de los antiguos territorios nobiliarios y eclesiásticos, imponiéndose sobre sus vecinos.

Estos pequeños terratenientes intentarán adaptarse a la nueva economía capitalista del siglo XIX, pero no lo consiguen, provocando la fragmentación de la propiedad. En estas fechas también se produce un importante proceso de emigración a Ultramar.

El siglo XX hará llegar al municipio los cambios tecnológicos propios de estos momentos de Revolución Industrial: la electricidad, infraestructuras viarias, nuevas formas de trabajo, etc. En la década de los 50 se produce una fuerte emigración hacia la ciudad, ya que la rentabilidad de las tierras es cada vez menor y la vida urbana promete mejores perspectivas. Este proceso de despoblamiento continúa y, aún hoy, sigue siendo un importante problema para el municipio.

Entre el patrimonio de Corullón sobresale el castillo, las iglesias de San Esteban, San Juan y San Miguel y el convento de Cabeza de Alba.








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