LACIANA - OMAÑA, TIERRA DE CIEN RINCONES

 

Las comarcas de Omaña y Laciana resumen el sueño de la trashumancia, monte de anchura con los últimos urogallos fuera de reserva.

    Aquí están los pasos últimos y los puertos de pasto estival que vienen buscando los rebaños trashumantes desde sus campos extremeños de invierno. Laciana es tierra de brañas de altura. Omaña es montaña docil y puerta de montañas. Entre ambas se levanta la Sierra de las Matas, una ancha franja de monte donde no fueron posibles pueblos y hachas para que hoy siga salvaguardándose la gran escena de la vida salvaje que aquí se acumula.

    Omaña está formada por la amplia cuenca del río Omaña y por su gran peine de valles laterales (cada uno es un paisaje y un obligado paseo) por los que corren ríos menores de belleza enclaustrada y riqueza biológica (Salce, Vallegordo).

    A pesar de la histórica presión humana (Omaña alberga más de setenta pueblos), la comarca conserva grandes paños forestales autóctonos, robledales de impenetrable espesura salvados de talas históricas de combustible y de fuegos de pastoreo que han sido ciertramente frecuentes.

    Sin embargo, emigraciones y abandonos de cultivos van permitiendo hoy el avance del arbolado o del monte bajo sobre antiguos barbechos y tierras centenales. La angostura de sus valles y praderíos ha desaconsejado además concentraciones y su dibujo es hoy el de siglos antes, prado y sebe, floresta que hace pervivir una prodigiosa avifauna de cuna de valle. La trucha es reina del río, donde ocasionalmente se ven nutrias, hurones en sus sotos y una aliseda de espectáculo a lo largo de su curso.

    En las estribaciones del pico Catoute (Fasgar, Vallegordo) se refugia la única colonia de urogallos libres fuera de reserva. Su alarde natural se incrementa por el notable patrimonio de arquitectura popular que aún conserva esta tierra (Sosas del Cumbral, Curueña, Murias de Paredes, Posada de Omaña...).

    Laciana, pese a su fama e intensidad minera (antracitas), tiene su mejor naturaleza escrita en los cinco valles (de hasta 15 kms.) que se lanzan en ascensión hacia la sierra norteña que tiene en el pico El Cornón (2.188 mts.) su mayor altura. En estos valles no entran pueblos, sino pastores y monte cerrado de roble o piornal, escobedo y urces, en los que suele campar algún oso de la contigua reserva asturiana.

    Actuaciones públicas y privadas intentan en la actualidad normalizar la presencia del oso en los valles lacianiegos y en toda la sierra del Catoute, entre Omaña y El Bierzo.

    En Laciana está la gran montaña y el gran rio (el Sil la atraviesa), el enorme monte empenachado de robledal hasta su cima. Abunda el corzo, el lobo y el jabalí. A sus alturas de peña suben las hayas cantábricas y el quebrantahuesos, especie desaparecida y ocasionalmente recuperada, junto a un flora alpina generosa y con endemismos propios.

    Su suelo pizarroso permite la formación de algunas lagunas, como en Leitariegos (estación invernal). En las altas peñas calizas de estas comarcas crecen espectaculares ejemplares de sabinas rastreras o "gorbizos", cuyas escasas matas convierten a esta especie en reliquia que pierde presencia ante el fuego frecuente.

Fuente: Excma. Diputación provincial de León, 1999

 
Para conocer la zona, no deje de realizar las siguientes rutas:

MAPA DE SITUACION RUTA DEL UROGALLO RUTA DE LOS PUERTOS