LAS MEDULAS, ORO, BARRO Y BELLEZA

 

Un imponente yacimiento romano a cielo abierto ha hecho un pacto ejemplar con la naturaleza y el asombro.

    La historia y la naturaleza han hecho en Las Médulas un pacto para alumbrar una de las más bellas paradojas paisajísticas de la provincia leonesa. Lo que comenzó siendo una brutal explotación aurífera panteada por los ingenieros romanos de tal forma que montes enteros fueon quebrantados y asolados, es hoy un bosque de sugerencias arcillosas, una fabulosa crestería de catedral de barro y piedra, desfiladeros, cuevas, túneles, galerias del teroro minero en medio de un fragor vegetal que alcanza hasta donde lo impide el vértigo.

    El paraje no tiene parangón. Tras la herramienta romana, la erosión ha concluido sus insólitas esculturas. Todos se rinden ante el asombreo de una tarea que parece imposible en años previos a nuestra era y en los tres siglos posteriores.

    El volumen de tierra lavada para decantar las pajuelas de oro ha sido fabuloso, así como la construccion de diferentes canales con un trayecto global de más de ciento cincuenta kilómetros (conducían el agua desde las lejanas estribaciones del Teleno salvando la intrincada orografía con perfectas curvas de nivel). Abandonada la explotación el el siglo III, el lugar fue de nuevo cautivado por la vegetación autóctona (robles, escobas, carqueixas, encinas carrascas...) y aprovechado en su medida para el cultivo del castaño, especie centenaria, espectacular e intercalada en todo el yacimiento.

    Este pacto final entre la pujanza botánica berciana y la que fue una explotación gigantesca a cielo abierto alberga en sí misma una considerable vida salvaje (jabalí, corzo, gato montés, zorro... junto a un colección de avifauna superior a las cien especies), una vida que es especialmente densa en la contigua vertiente del río Cabrera, en cuyos montes tapizados de encina, robgle, escobedo y matorral se localizan las antiguas explotaciones complementarias de Las Medulillas de Yeres.


    El paraje se enriquece con varias lagunas que se creen residuales de los lavados romanos y el lago de Carucedo, en cuyas inmediaciones crece la joya botánica de todo el entorno, una variedad de orquídea que en su flor simula un abejorro a fin de atraer insectos para su polinización.

    La geografía humana de los pueblos contiguos - Las Medulas y Orellán - añade el complemento a este facto naturalístico con sus construcciones tradicionales bercianas. Todo el conjunto de Las Médulas está considerado yacimiento arqueológico, que alberga la secuencia de poblamientos desde la época celta-astur.


    El yacimiento de Lás Médulas se enfaja con masas forestales de roble y castaño de prodigiosa espectacularidad, albergando ejemplares centeraniros que ven cruzar la garza real que se allega en invierno hasta los charcales del Sil o el lago de Carucedo.

Fuente: Excma. Diputación provincial de León, 1998

 
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