LA MARAGATERÍA, SOMBRA FERTIL DEL TELENO

 

La Maragatería conjuga la austeridad de la arada con la fertilidad del rio y de la sierra en medio de una naturaleza de contrastes.

    Dicen de la Maragatería que es tierra con gente muy propia, distinta, pero también se sabe que a la gente la hace el medio en el que vive. Y es que esta tierra es distinta, otra pieza singular en el gran mosaico natural leonés.

    Maragatería, en general, es un monte rendido que fue convertido en lomas altas y vallinas dibujadas con el frescor verde de arroyos y rios chicos. El sur se cierra aún con su pasado agreste y encrespado de la sierra del Teleno. Sus alturas y laderas son secanos de suelo de aluvión y pizarroso, parque ideal para el gran tapete de encinas y robles que cubrió en su día toda esta comarca hasta dar albergue a cincuenta y cuatro pueblos con sus cultivos y ganados, explotandose estas tierras con notable intensidad desde el siglo X hasta nuestros días en que desciende la población y se viene a celebrar un mejor pacto entre el arado y el viejo paño forestal.

    Bosquetes de roble y matas en barbechos comienzan a cobrar ahora su cuenta pendiente, su territorio perdido. La fauna salvaje retorna a su querencia: perdices, liebres, corzos, gatos monteses y un sinfín de aves campan en la Maragatería agraria, mientas que en sus zonas más despobladas y montaraces (Foncebadón, Prada de la Sierra, Pobladura, Molinaferrera o Piedras Albas) es frecuente el corzo, el lobo, la pardilla , la becada, el tejón o el ciervo, ubicado este último en las estribaciones del Teleno, pinares de Tabuyo.

    El rio Duerna, eminentemente truchero, es la joya fluvial de la Maragatería y seguramente el menos contaminado de León en sus primeros treinta kilómetros. Su trazado, arboleda y las presas tradicionales de estacada y piedra confieren a su recorrido un atractivo estético y naturalista de gran privilegio. Entre Boisán y Molinaferrera se encuentran los más sugerentes, a la par que en su margen se acumulan gigantescos y muy numerosos vestigios de las obgras mineras de los romanos, que buscaron oro romopiendo el monte en todas estas laderas del Teleno ("murias" y lagunas en Filiel).

    A cotas un poco más altas y hasta hace unas décadas también subian botánicos y recolectores en busca del "liquen de Islandia", utilizado en medicina natural. La facilidad de ascensión que presenta el Teleno en numerosas sendas y vías, le hace especialmente recomendado para ascensiones montañeras de relativo esfuerzo o paseos naturalistas. Repartidos por toda la Maragatería, son profusos los yacimientos mineros abandonados por los romanos, furaconas, ocelos, quebrantadas... (Rabanal, Santa Colomba, Murias...).

    Etnograficamente, esta comarca es un santuario, un museo aún vivo en muchos aspectos, toda vez que sigue en pie gran parte de su vigorosa y singular arquitectura, entre la que destacan las viejas casas de techado de paja, casas de horno y de corredor, arrieras, hidalgas, tejados de pizarra áspera, pozos cubiertos, bodegas, comenares, molinos... Indumentarias características, fiestas, romerías y ferias completan al viajero una visión natural de una comarca en la que el hombre ha jugado tambien un papel determinante.


    El martín pescador tiene en el rio Duerna su refugio maragato con aguas de transparencia envidiable que riegan la vega de Boisán donde también lavaron el oro de las explotaciones romanas..

Fuente: Excma. Diputación provincial de León, 1999

 
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